En una de sus últimas cartas desde Madrid, Juan Vázquez decía que en sus novelas él no se ocupaba de recrear los ambientes de pobreza, al contrario que la mayor parte de sus compañeros de generación, señoritos madrileños o hijos de la burguesía catalana, porque él había nacido y vivido en la miseria. Jin Makabe (1907-1984), campesino e hijo de campesinos del norte, en Yamagata, tampoco cultivó la idealización rural de otros poetas japoneses del s. XX. En sus versos de la tierra sin gente se respira un aire brusco, como en este poema que traduje anoche:
Jin Makabe
Puerto de montaña
El puerto de montaña obliga a tomar decisiones.
En el puerto de montaña fluye la melancolía clara
de las separaciones.
Quien sube hasta el final del sendero
deja cernirse sobre su cuerpo el azul claro
para enseguida darle la espalda.
Ambos paisajes están aquí cosidos
pero sólo abandonando uno de ellos
puede entrarse en el otro.
Sólo a quien aguanta una gran pérdida
se le abre un mundo nuevo.
Al erguirse en el paso, uno mira
el camino de venida con añoranza,
el camino por romper con gozo.
El camino no da respuestas.
El camino sólo incita sin límites.
El cielo en la cumbre es dulce como el anhelo.
Aunque ya hayas decidido el rumbo
es aquí
donde has de dejar tu mundo atrás.
Para enterrar este pensamiento
el viajero echa lentamente una meada,
arranca ahora un manojo de hierbas,
da una calada después a un cigarrillo
y recoge en sus ojos los límites del paisaje.

En español se pierde inevitablemente el juego gráfico entre el primer caracter de “decisiones” 決定 y el de “separaciones” 訣別, que sólo cambian en su radical, de “agua” a “palabra” (決>訣), haciendo remontar al verso inicial la corriente del segundo verso. Difícil de traducir también sólo como "añoranza" la emoción del viajero respecto al camino de venida: 懐かしく, natsukashiku, que se aplica a los tiempos irrecuperables, pero cuyo caracter está compuesto de "emoción" y "manga del vestido", y que denota por tanto un sentimiento que uno esconde y guarda; Jin Makabe lo escribe fonéticamente, なつかしく, natsukashiku, evocando el sonido de natsu, 夏, el verano.