"Un pájaro que vuela, y que canta...". Así de cursi arranca la canción que abre la obra teatral de Las Patronas mexicanas Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe. Pero sigue: "y que caga, mientras vuela. Y que caga encima de personas y de cosas..."
Una ceremonia bufa en torno al maíz, su grano ancestral y su primo suicida y transgénico cuyo cultivo se acaba de aprobar en México. Y, ante todo, una liberación de lo sagrado, secuestrado habitualmente por tiesos discursos de los clérigos laicos habituales: progres de buen corazón o periodistas. Mientas Liliana le daba al piano de cabaret, Jesusa, cubierta únicamente por un taparrabos, se impregnaba de pigmentos, andaba por un desierto de papel apuntando la sombra de sus pies descalzos, se vestía de ese suelo como si fuera un caracol y rompía a a hablar envuelta en una red de nudos y palabras. Cantaban ambas. Con suficiente sorna como para eximir de cualquier grandilocuencia a los gestos lentos entre objetos primordiales. No recuerdo haber visto recientemente ninguna obra en la que lo terrible y lo corriente andaran tan de la mano.
Terminaba Jesusa arrojando contra el suelo el maíz blanco de México. Echando a continuación por tierra la pareja de muñecos campesinos. Y sumiendo un grano bajo el último foco.
"De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre", dice el Popol Vuh (III,1), el libro conservado de los indios quichés. También dice que los dioses crearon a los hombres para que fueran obedientes y repitieran su nombre. Pero las criaturas les salieron mal y "entonces fueron petrificados sus ojos, lo que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo, esto solo fue claro." No está mal: libres de atender a lo inmediato, sabiendo que no debemos a nadie reverencia ni mención. Que las palabras pueden caer tranquilamente sobre las cabezas de tantas estatuas, dignas de más descuido que "todos los muertos que flotan en el mar de nuestra indiferencia." Decían esta noche junto a la bahía de Cádiz.

